domingo, 15 de diciembre de 2013

REFORMA ENERGÉTICA CONSUMADA

Quienes hemos vivido desde hace 30 años en La Isla del Carmen, Campeche, sitio de operaciones de la paraestatal Petróleos Mexicanos y empresas (nacionales y extranjeras) que le trabajan, conocemos que desde aquellos lejanos años ya participaban en casi todos los ámbitos de la producción petrolera los particulares.

De igual forma, el modus operandi del Sindicato petrolero así como la enorme corrupción que corroe a la mal llamada “empresa de todos los mexicanos”. Cuantos ejemplos no conocemos de sujetos que llegaron, como se dice coloquialmente, con una mano adelante y otra atrás y hoy, ostentan riquezas mal habidas como lujosas residencias, ranchos, hoteles, vehículos y dándose una vida que jamás soñaron tener, todo ello producto de la podredumbre existente en la paraestatal y en la cual, hasta la firma del más modesto de los empleados, recibe su diezmo.

El gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de su partido y el Partido Acción Nacional, por medio de pactos sospechosos, llevaron a cabo la aprobación de la reforma energética que permitirá al Estado mexicano compartir la producción petrolera, así como conceder contratos de licencia diseñados para acceder a depósitos de gas de esquisto y crudo en aguas profundas, entre otras cosas aun no muy claras para los mexicanos de a pie, para la inmensa mayoría de la población.

Dicha de reforma es más ambiciosa que la iniciativa presentada por el titular del Ejecutivo federal hace unos meses –la cual prevé la posibilidad de suscribir contratos de utilidad compartida en materia energética con particulares– y que, al ser aprobada, México pasara de ser un
mercado energético controlado por una sola entidad, la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), a ser un mercado basado en la competencia, donde las empresas privadas podrían explorar y producir hidrocarburos por su cuenta, bajo un contrato con el Estado mexicano.

Debe recordarse que en semanas y meses recientes, con el afán de hacer presentable la iniciativa que promueve la entrega de la renta petrolera mediante los mencionados contratos de utilidad compartida, la publicidad oficial ha recurrido a la consigna opositora de no a la privatización y ha insistido en que Pemex no será entregada al capital privado, en lo que constituye una campaña de desinformación: a fin de cuentas, no es necesario convertir a la paraestatal en una entidad privada para transferir a manos de particulares tramos sustanciales de la industria petrolera o, en todo caso, de la renta obtenida por la venta de crudo. Las suspicacias se multiplican por el hecho de que, ante la evidencia de que la privatización parcial o total del sector energético suscita el rechazo mayoritario de la población, el régimen llegó al grado por disfrazar su propuesta como recuperación de ideas del ex presidente Lázaro Cárdenas, en lo que constituye una clara distorsión histórica de la expropiación petrolera de 1938 y de su principal artífice.

Por lo demás, la percepción generalizada de que el grupo gobernante busca involucrar al capital privado en la industria petrolera en una escala mucho mayor a la que se admite, cobra fuerza a la luz del paquete fiscal recientemente aprobado en el Congreso de la Unión: en efecto, resulta difícil explicar un requerimiento de recursos públicos como el que se obtendrá por medio de dicho paquete –que incluye la contratación de deuda pública por 800 mil millones de pesos– si no es para cubrir la carencia de recursos derivada de la privatización petrolera, lo que coloca al conjunto de la población ante la
perspectiva de un doble saqueo: el derivado de la entrega de la riqueza petrolera a manos de particulares y el fiscal, mediante el cual la propios contribuyentes se verían obligados a pagar las consecuencias de esa privatización.

La reforma energética ya fue aprobada por el duopolio partidista PRIAN. Falta solamente que 16 congresos estatales la aprueben, lo cual es pan comido y su futura reglamentación y puesta en marcha será el siguiente paso más lo difícil, después de tantos sombrerazos, tinta derramada, discursos demagógicos, personeros de la comunicación y estrategias mediáticas distractoras de la opinión pública, esa, que está en vías de desaparición por lo que solo queda esperar su desarrollo y el impacto que tendrá en la sociedad, cada día más descompuesta socialmente y que asuman la consecuencia quienes tengan que hacerlo.

Cabe pedir al gobierno federal que, de acuerdo con principios democráticos básicos, se conduzca con veracidad y transparencia de cara a la sociedad, y no atice el fuego social con petróleo. Es por su bien y el de la nación.

4 comentarios:

  1. Lamentablemente el dominio sobre los bienes nacionales como el petróleo tampoco ha sido garantía de crecimiento ecónomico para la población en general y seguimos llevando a cuestas los mas de 50 millones de pobres. Me da gusto que hayan sacado de la jugada a los del sindicato y ahora deberan de acabarse las prevendas de las que gozan miles de trabajadores de PEMEX que cuestan un dineral.Posteriormente ya veremos lo que acontecera con la CFE , quiero un Estado menos Obeso, menos personal de confianza y mas productividad y el que no este de acuerdo que se vaya a buscarle por otro lado.

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  2. muy buen articulo licenciado, exacto y conciso.

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  3. mi estimado licenciado, interesante apreciación me parece que la reforma energética en lo general es adecuada, mas no en lo particular,, bastara con saber y dirimir los artículos secundarios de dicha reforma para que sepamos el alcance real de lo que èsta representa. sin embargo no deja de llamarme la atención que el gobierno trate de legitimizar un proyecto haciendo creer a los mexicanos de a pie que pemex no se vende y que la riqueza de hiidrocarburos es seguirá siendo de los mexicanos,, y en efecto, literalmente asi será,, PEMEX SEGUIRA LLAMANDOSE PEMEX Y LOS HIDROCARBUROS DE MEXICO,, solo que ahora el monopolio dejara de serlo y el gobierno con ley en mano venderá a contentillo llamese campo petrolero, campo gasifero, y consecionara ( dará licencias) a extranjeros de acuerdo a contratos de producción compartida, utilidad compartida, contratos de riesgos y concesiones (licencias ) y es en este ultimo rubro donde quiero hacer hincapié, las llamadas licencias , termino usado en la nueva reforma, no es mas que concesiones, es la misma gata nada mas que revolcada; pemex nunca ha sido de los mexicanos, pemex ha sido y será de unos cuantos y ahora el pastel será repartido con un par de extranjeros,, el tiempo dirá,,,,,,el tiempo lo dirá,, parte del complejo petroquímico pajaritos ya fue vendido a un privado,, y mucho antes de ser aprobada la reforma fue vendido y publicado en DOF, el gobierno se la vendió al ahora monopolio llamado MEXICHEM , ahh porque otra de las bondades es que cualquier privado puede ahora ,... si cuenta con el capial---- comprar cualquier instalación de pemex, llamese planta de amoniaco, refinación, etc,,,, por que? porque ahora y repito con la nueva reforma energética , la llamada petroquímica básica y petroquímica secundaria, DEJARON DE SER ESTRATEGICAS y al perder esa calidad constitucional, cualquier privado puede , una planta productor o todo un complejo petroquímico,, como ocurre actualmente con PAJARITOS-MEXICHEM

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