viernes, 17 de agosto de 2012

UNACAR CONTEMPORÁNEA ... REMEMBRANZAS


Eran a finales de los años ochenta del siglo pasado, en mi época de estudiante universitario y mientras cursaba la carrera de derecho en la Universidad Autónoma del Carmen (UNACAR), siguiendo mis impulsos de querer ser participe de las decisiones de mi Universidad, pero sobre todo, de tratar de corregir la descomposición en la que esta se encontraba, el Consejo Universitario, cuyo Presidente era el entonces Rector, Ing. Pedro Ocampo Calderón, emito la convocatoria para elegir por medio del voto de los alumnos a su representante en el que era el supuesto máximo órgano de gobierno de nuestra máxima casa de estudio, y participe teniendo de contrincante a mi compañero de aula, Miguel Ramón Córdoba, actual secretario general de uno de los sindicatos del H. Ayuntamiento, viéndome favorecido con el voto del alumnado con una ventaja de casi mil votos. 
En motivo de la introducción es más que contar parte de mis vivencias estudiantiles, comentar con usted, amable lector, como era la entonces Universidad y tenga un parámetro para compararla con la actual. De entrada, los alumnos que eran directivos de las sociedades de alumnos pero en particular, de la federación estudiantil (FEUCAR), gozaban de canonjías y prebendas tales como calificaciones aprobatorias sin merecerlas;  las concesiones de las dos cafeterías que surtían de alimentos al estudiantado y en las cuales se vendían aproximadamente cinco mil cajas de refrescos semanalmente. El  dato anterior, para que se den una idea de las cuantiosas ganancias que se obtenían; también tenían vehículos a su disposición (camionetas, un autobús,) y la FEUCAR recibía un “subsidio” considerable lo que permitió a Ocampo Calderón manejar los destinos de la UNACAR, hacia el despeñadero en todos los sentidos y la gran mayoría de los miembros del consejo universitario avalaban sus decisiones con una genuflexión vergonzante. 
Fue una etapa negra con un nivel académico por los suelos, alumnos “maiceados”, maestros apáticos y muchas manos externas metiendo mano y tratando de desestabilizar aun más a  nuestra alma mater. Se hablaba que autoridades del gobierno del estado pretendían desaparecerla y convertirla en un campus de la universidad autónoma de Campeche. También se especulaba que Ocampo calderón la utilizaba de plataforma toda vez que pretendía ser presidente municipal de Carmen no obstante su desarraigo. 
Fue en una sesión de consejo universitario cuando Ocampo calderón destituyo sin ton ni son, al entonces director de la escuela de derecho, Melchor ahumada Jiménez, ( y le llamo escuela porque para ser facultad es necesario ofertar grados superiores a la licenciatura, lo que no se brindaba en esos años,) y nombra de forma interina a Martha kuri Abreu, lo  que provoco el descontento de los alumnos de derecho y, por ende, la ebullición que permeo las otras escuelas y facultades. Fue el  detonante para que se manifestara y unificaran directivos de alumnos, “grillos”  manos externas, funcionarios del  gobierno estatal  y se hicieran un paro generalizado solicitando la destitución del  rector Ocampo calderón. 
Después de varios días de paro de labores y reinando la anarquía en la UNACAR, convoca el aun rector a una sesión extraordinaria de consejo universitario teniendo como único punto a tratar, la ratificación de Kuri Abreu. En punto de las seis de la tarde, en las oficinas del consejo, ubicadas en la rectoría, la aglomeración de jóvenes, orejas, chismosos y representantes de los medios de comunicación, aguardaban con impaciencia la conclusión y resolución del mencionado conclave. En el interior, Ocampo calderón propuso lo previsible y el consejo con un voto en contra y los demás a favor, designado a kuri Abreu como directora, designación que desdeño bajo el argumento de lograr que regresara la normalidad a la UNACAR. Ocampo calderón, en ese momento se dirigió a un servidor y pidió que le hiciera una propuesta en virtud de que era alumno de la mencionada escuela. Su hábil actitud me tomo por sorpresa y mencione el primer nombre que se vino a mi cabeza: Efrén requena Espinoza. Grande fue mi asombro cuando de inmediato y de forma unánime, todos los demás consejeros, incluyendo al rector, votaron a favor y designaron a requena Espinoza como nuevo director.  
La decisión no fue aceptada por los dirigentes involucrados y el rector se excuso con el argumento de que la propuesta había sido del consejero representante de los alumnos. La situación se polarizo aun mas, habiendo marchas estudiantiles, plantones en oficinas gubernamentales, generando un conflicto social y un dolor de cabeza para el entonces gobernador del estado, Abelardo Carrillo Zavala quien no pudo sostener mas en su cargo a Ocampo Calderón pidiéndole su renuncia y dando “línea” al consejo universitario, ya sin la presencia del representante de los alumnos, para elegir a Luis Alberto Fuentes Mena, pediatra y miembro prominente de la extinta agrupación política denominada “ los profesionistas”, misma que en la actualidad tiene la misma fuerza que un Tehuacán destapado.    
Fuentes Mena ratifica a Requena Espinoza en leyes. Inicia una serie de cambios entre los que destacan la desincorporación de la escuela secundaria de la UNACAR y la disminución de canonjías a dirigentes estudiantiles. Las aguas vuelven a la tranquilidad. quienes teníamos como único propósito el de contribuir a rectificar lo que estaba torcido, retornamos a las aulas y a concluir con nuestros estudios y el rector pudo iniciar un proceso de  saneamiento pero sobre todo, de vinculación con autoridades educativas y de gobierno, iniciando así, una nueva etapa en la UNACAR. 
Posterior a ello, fuentes Mena  obtiene una diputación federal y es substituido por el Ing. Eduardo Reyes Sánchez, prominente empresario  y con una trayectoria intachable en todos los aspectos. Puedo señalar sin temor a equivocarme, que es bajo su conducción cuando se produce un parteaguas en la UNACAR; hablar de ella es decir, antes de, después de Guayo Reyes, como respetuosamente se le conoce. 
Hombre visionario y comprometido con su comunidad, Reyes Sánchez inicia la transformación y el engrandecimiento de nuestra modesta universidad, tanto en infraestructura como en calidad educativa, ubicándola en el escenario educativo nacional y vinculándola con la paraestatal, petróleos mexicanos, (PEMEX), lo que permitió lograr en gran medida, la autonomía económica, tan necesaria para que se acabara el manoseo político que propios y extraños hacían de ella. 
En un trabajo meticuloso e incansable, Guayo Reyes consolida a  la UNACAR y cumple con tranquilidad y estabilidad dos periodos rectorales  , ganándose el reconocimiento de los carmelitas y , también, el recelo de políticos, de esos que abundan y que no pueden ver ojo bonito , en cara ajena, para definirlo coloquialmente. 
Ante la velada  presión y sugerencia del entonces gobernador del estado, Antonio González Curí, para hacerlo renunciar, Eduardo Reyes toma la determinación de proteger la incipiente autonomía universitaria y convoca a sesión extraordinaria de consejo universitario, presenta su renuncia y propone a Nicolás Novelo Noble para ocupar el honroso cargo de rector, siendo elegido quien hasta entonces fungía como director de finanzas de la UNACAR. Dando un albazo a González Curí y protegiendo los intereses universitarios. 





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