martes, 18 de noviembre de 2014

RENATO SALES HEREDIA; EFICIENCIA PARA VOLVER A CRECER...POR ROGER CORNELIO



“Si no somos capaces de abrazar los valores correctos, la vida humana se verá en peligro. El siglo XXI puede llegar a ser el más peligroso de todos los siglos”. *Pauline Murphy
 Volver a creer en medio de tanta crisis de valores, en que la desconfianza nos divide, parecería un absurdo. En tiempos actuales resulta difícil, pero no imposible. Por eso nos da gusto saber de casos y personajes propios que, hay que reconocerlo, motivan a recobrar la amenazada esperanza. Renato Sales Heredia es uno de ellos.
El inexorable tiempo avanza. La sucesión de acontecimientos va para dos meses y contando. Los hechos de violencia no parecen tener fin. Dantescas escenas de encapuchados y gente armada retándose peligrosamente con policías y soldados. Polarizado al extremo, el mexicano busca con cierta razón respuestas. ¡Justicia!, es el grito. ¡Solución!, la exigencia.
Para la profesor emérito de la Universidad de Usler, Irlanda, Pauline Murphy, el poder para detener los ciclos más arraigados de violencia y de odio, “…los desarrollamos cuando experimentamos empatía por el sufrimiento ajeno, y asumimos el compromiso de no permitir que se inflija dolor a otros”. Y este es, precisamente, el dilema en el cual se abate nuestro México actual.
¿Cuáles son, entonces, los “valores correctos” en que debemos basarnos como personas que vivimos en el siglo XXI? Para volver a creer, pues, necesitamos gente que inspire confianza. Viene al caso y retomamos la reseña reciente del periódico “El Financiero”, que describe la personalidad del Comisionado Nacional Anti Secuestros, el campechano Renato Sales Heredia.
Rescatamos algunas de sus respuestas durante el trabajo periodístico: "No hay tarea pequeña"; “La gente está harta de pisar coladeras”; "Sé ceder cuando el otro cede también". Así es Renato. Los resultados de su encomienda no están a discusión. Tiene en su haber reconocimientos de organismos civiles, gobiernos estatales y analistas en materia de seguridad. “El Financiero” indaga.
-En el crimen, ¿hay limpieza perfecta, impecable?
-Por supuesto. Tan simple como echar cloro en un cuarto para acabar con el DNA. Hay cosas que están más allá del investigador; a veces tienes la certeza, pero no las pruebas. Esos casos son verdaderamente frustrantes.
-¿Vuelves a esas historias?
-Una y otra vez. Cuando alguno no se ha concluido, trabajo subconscientemente en el asunto. Vuelvo al expediente, incluso.
Nuestro coterráneo muestra una cargada dosis de autocrítica. Es sincero y reconoce fallas. Al mismo tiempo, exhibe su lado comprometido, sin falsas poses. Sabe lo que tiene entre manos, lo que puede y lo que no. Elude la retórica, la verborrea y por demás… la demagogia. Gesto adusto al extremo durante su ejercicio, pero cuando se puede, de sutil sentido del humor. Transcribimos fragmentos.
“El zar antisecuestro del gobierno federal, tuvo una infancia peculiar. Su padre, un juez de distrito –casi un apóstol, dice– recibía un sueldo mísero y cada año se veía arrastrado a moverse de ciudad. El juez, su señora y los cuatro hijos, como gitanos, fueron de su natal Campeche a Tapachula, Puebla, Villahermosa, Veracruz y el Distrito Federal, antes de volver a su tierra.
“Renato completó la primaria en nueve escuelas diferentes –unas públicas, otras privadas– porque su mamá, normalista, permutaba una plaza tras otra a través de la SEP. Esa vida errante hizo del mayor de los Sales Heredia un ser adaptable, rasgo que conserva. (…) Poco antes de cumplir los treinta, falleció su padre y maestro.
“En 1997 se incorporó a la Procuraduría de Justicia de Distrito Federal, como coordinador de asesores del subprocurador Víctor Carrancá. Seis meses después, Samuel del Villar se lo llevó como coordinador de asesores. El relevo de Del Villar, Bernardo Bátiz, lo nombró subprocurador Jurídico y de Derechos Humanos por su experiencia con asociaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional.
“Todo apuntaba a que permanecería ahí cuando se atravesó el “caso emblemático” de Digna Ochoa, investigación que le encomendó directamente el procurador. (…) Sales nunca albergó dudas sobre la dirección a la que apuntaban las pruebas: el suicidio.
“Sin embargo, ante el sinfín de cuestionamientos, la investigación se abrió a la Comisión Interamericana de Derecho Humanos, “…porque la nuestra era una conclusión políticamente incorrecta”, revela el campechano.
“Y más adelante, con la renuncia de Sales y Bátiz de por medio, Andrés Manuel López Obrador nombró a Margarita Guerra fiscal para el caso. “Ocho millones de pesos después, llegó a la misma conclusión”, dice Sales, satisfecho.
“Los casos que le quitan el sueño son, obviamente, los no resueltos (los que se quedan gravitando), como el asesinato de Armando García Jiménez y Alejandro Ruiz Mosqueda, dirigentes campesinos, cuya investigación dejó como procurador de Campeche.
“La vida ambulante de Sales no ha terminado. El procurador Murillo Karam lo trajo para ser subprocurador de Control Regional y Procedimientos Penales. (…) El Consejo Nacional de Seguridad Pública, encomendó (…) la estrategia para disminuir el secuestro. El dedo flamígero apuntó a Sales, que fundó la Fiscalía Antisecuestros en la Ciudad de México”.
Interesante en verdad la trayectoria de prestigio acumulada por Sales Heredia. Un nivel de esperanza alto, muy significativo, cuando el verdadero sentido de política consiste en servir. Es aquí donde nos corresponde reflexionar acerca del momento actual que se vive en el país. Y Campeche no es la excepción. Al tiempo…
* Pauline Murphy es profesor emérito de la Universidad de Ulster, Irlanda. Ha sido pionera en muchas iniciativas en materia de educación, en los niveles secundario, Superior y de la comunidad.

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