domingo, 3 de marzo de 2013

ELBA TRAS LA REJAS


Ya se me había olvidado lo que era vivir en un régimen priísta. En verdad pensé que esos tiempos jamás volverían en nuestro país, añoranza, nostalgia, pequeños “Deja Vu” que hacen revivir, aquellos días de la hegemonía priísta en el cual, lo que decía el Señor Presidente de la República, era verdad, además de  ley suprema.

Le duela a quien le duela, así sean los más recalcitrantes críticos y opositores al régimen, pero lo que sea de cada quién, esos priístas cuando gobiernan, saben cómo hacer las cosas. ¡Lo peor de todo, es que las hacen tan bien, que el pueblo de México se le olvida los epílogos de esas historias macabras de corruptos encarcelados; que después de ser criticados, acusados, juzgados, repudiados; terminan legalmente siendo inocentes, bajo el amparo de la falaz decisión judicial que termina luego de seis años, por liberarlos.

Veamos un pequeño repaso de esas historias macabras de corrupción, impunidad y olvido.

Los viejos funcionarios porfiristas y simpatizantes del régimen dictatorial de Victoriano Huerta, terminaron siendo “revolucionarios”, bajo la bandera “constitucionalista”.  Los asesinos de los caudillos revolucionarios, terminaron por fundar el partido político más fuerte de todo el mundo, el invencible e inmortal Partido Revolucionario Institucional. 
 
Plutarco Elías Calles

Lázaro Cárdenas del Rio, fue el primer presidente priísta que enseño ese gran lección, consistente, en que nadie debe de estar por encima del poder del Presidente, por encima de éste, nada ni nadie. Su poder omnipotente nos enseñó, que el Presidente de la República podía ser tan poderoso, para repartir tierra a los campesinos, expropiar el petróleo a las compañías petroleras extranjeras y desde luego, para mandar muy lejos, en un avión con destino a California Estados Unidos, a quien fuera el “Jefe Máximo de la Revolución”, don Plutarco Elías Calles.

Adolfo Ruiz Cortines, hombre austero y prudente, nada hizo contra las acusaciones de su antecesor Miguel Alemán Valdez, pero cuyo poder presidencial hizo derrumbar a los gobernadores de extracción “alemanista”, dejando el poder de los gobernadores de Guerrero, Chihuahua y de Tabasco, en “la nada”.  Acusados todos ellos, de haber violado las garantías individuales en sus respectivos Estados. 
 
Gonzalo N. Santos
 
José López Portillo enfrentó el poder caciquil de Gonzalo N. Santos, aquel viejo general revolucionario, fundador del partido, perpetrador de los fraudes electorales de José Vasconcelos y Juan Andrew Almazán, dueño de su “rancho” llamado “El gargaleote” y también “Jefe de Jefes” del Estado de San Luis Potosí;  hombre cómico y polémico de frases célebres para la política corrupta mexicana, cómo aquella que decía:  “la moral es un árbol que da moras”, o bien, sus famosos hierros que aplicaba a sus enemigos: (encierro, destierro y entierro).  El Presidente López Portillo, le expropió su rancho, acabando políticamente con su poderío caciquil, no pudo hacer más, porque el viejo cacique murió de un infarto cerebral a los dos meses.
 
Arturo Durazo Moreno
 
Miguel de la Madrid Hurtado, quien con su política de “renovación moral”, dejó impune al expresidente José López Portillo y a su familia entera de las constantes acusaciones de corrupción que imperaban en su contra.  En cambio, dejo caer“todo el peso de la ley”, en el que fuera el Jefe de la Policía de la Ciudad de México, el general, que realmente no era general, don Arturo Durazo Moreno, quien se le acuso de todas las corruptelas del gobierno lopez-portillista, le hicieron hasta películas y biografías no autorizadas, hombre admirado, popular, despreciado, en verdad todo un “antihéroe” sólo comparable con Francisco Villa.  El “negro” Durazo fue acusado de contrabando, acopio de armas, abuso de autoridad,  de haberse enriquecido inexplicablemente, así como de ser el asesino intelectual de doce colombianos dedicados al narcotráfico, quien por cierto, además de torturarlos dejo sus cadáveres como vil basura en el rio Tula.  
 
Jorge Diaz Serrano
 
El otro corrupto encarcelado fue el entonces Senador Jorge Díaz Serrano, el quien fuera Director General de la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos, también fue acusado de haber cometido fraude por 35 millones de pesos, siendo Senador de la República, fue desaforado y encarcelado; salió absuelto de todas las acusaciones en 1989. Cuatro años, obtendría su libertad, el “Negro” Durazo.
 
Joaquin Hernández Galicia
 
Carlos Salinas de Gortari y su detención espectacular a uno de los líderes sindicales más influyentes en la historia mexicana: Joaquín Hernández Galicia, alias "La Quina". Líder “moral” del que fuera poderosos Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, dueño de más de 30 edificios en Tampico, de 30 granjas “proletarias”, 134 tiendas populares, 300 carros tanque y una flota naval de 15 unidades; basto unas solas horas para que su poderoso imperio sindical cayera, en una decisión y acción de fuerza autoritaria, prefabricada y espectacular, que se le conoció como “El quinazo”.  Acusado de haber asesinado a un Agente del Ministerio Público, de acopio de armas, de mal manejo de los recursos sindicales, el líder senil sindical de 67 años, fue encarcelado y condenado a 35 años de prisión, habiendo sido reducida su sentencia a 13 años,  recuperado su libertad “anticipada” a sus 75 años de edad, en el año de 1997.
 
Raúl Salinas de Gortari
 
Ernesto Zedillo Ponce de León y su detención a uno de los personajes más polémicos de los últimos años, nada menos y nada más que el hermano del expresidente Carlos Salinas de Gortari, “don Raúl”.  Acusado de homicidio, enriquecimiento ilícito, narcotráfico, lavado de dinero y falsificación de documentos. Purgó pena por diez años en la cárcel de máxima seguridad “Almoloya de Juárez”, después en “Almoloyita”, pero luego salió absuelto de los cargos que le imputaron.  Una “prefabricación”, como diría su hermano Carlos, una cortina de humo para distraer a los mexicanos de la crisis llamada “el error de diciembre”.
 
Mario Villanueva Madrid, el exgobernador de Quintana Roo quien abandonó el Estado antes de su captura, luego de ser acusado en 1999 de narcotráfico y lavado de dinero por más cien millones de dólares; el mismo fue aprehendido en la administración foxista y extraditado a los Estados Unidos, donde fue juzgado por la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York; tras una negociación judicial, la fiscalía desistió 13 de los 14 cargos, habiendo aceptado haber lavado dinero por 19 millones de dólares y recibir una condena de 20 años. (En México se le absolvió de narcotráfico).  
 
La oposición cuando llegó al poder presidencial y en algunas entidades federativas, hizo y ha hecho realmente poco por abatir a los corruptos. 
El Gobierno del Distrito Federal ya gobernado por el PRD, Partido de la Revolución Democrática, ejerció acción penal contra quien fuera el Regente de la Ciudad en la administración zedillista, Oscar Espinoza Villareal, acusado de peculado y desvió de fondos por 420 millones de pesos, el político priísta de envidiable sonrisa, salió absuelto en el 2006 de los cargos que le imputaron.  Posteriormente, fueron acusados también de lavado de dinero y tráfico de influencias, a dos ilustres “luchadores sociales” de la izquierda mexicana, uno llamado Rene Bejarano de extracción sindical y el otro Carlos Imaz exlíder estudiantil.  Ambos absueltos.  Gustavo Ponce Meléndez, brillante funcionario quien se destacó como Secretario de Finanzas, fue acusado de lavado de dinero y de fraude genérico por más de 30 millones, hasta el día de la fecha sigue encarcelado. 
 

Rene Bejarano

En el ámbito federal, los gobiernos emanados del Partido Acción Nacional, responsables de la administración del 2000 al 2012, resultaron ineficaces. Pese a la promesa del “gobierno del cambio” y de la creación de la oficina del “zar anticorrupción”, los gobiernos panistas poco o nada  hicieron en su afán por acabar con la corrupción; toda su fuerza fue empleada contra los carteles de la droga, pero poco hicieron para radicar también, a los carteles del poder político.  Los desvíos de recursos públicos para la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa, fueron interrumpidos tras la amenaza de huelga del líder sindical petrolero Romero Deschamps; Andrés Manuel López Obrador fue ridículamente acusado de haber infringido una suspensión de un juicio de amparo, al extremo de desaforarlo como Jefe de Gobierno, para que finalmente el Juez de Distrito negara la orden de aprehensión en su contra;  el expresidente Luis Echeverría Álvarez fue acusado de genocidio treinta años después del “Halconazo”, para que finalmente la Suprema Corte se negará a revisar la sentencia dictada por el Quinto Tribunal Unitario del Primer Circuito que confirmó la prescripción del delito que se le imputaba;  Jorge Hank Rohn acusado de acopio de armas, fue liberado dentro del término constitucional por la Juez Noveno de Distrito en Baja California, por no existir pruebas en su contra; doce presidentes municipales del Estado de Michoacán, fueron detenidos y acusados de vínculos con el crimen organizado, pero también fueron liberados al no existir pruebas en su contra; en fin, una historia de frustradas acusaciones.

Ahora que regresa el régimen priísta, vuelve a caer otro personaje público, en este caso particular, la primera mujer corrupta en la historia de la política mexicana, hecho al estilo como lo saben hacer los priístas.  Pareciera que ellos, saben cómo hacerlo.

¡Definitivamente, tuve un “Deja Vu”¡.  

Elba Esther Gordillo

 
 
"El Quinazo"

 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada