jueves, 7 de marzo de 2013

MUERTE DE CHÁVEZ Y LA PAJA EN EL OJO AJENO


“Chávez es un dictador” “en Venezuela no hay democracia”, medios de derecha (y no tanto) hicieron eco de esto durante toda la presidencia de Chávez, que duró casi ininterrumpidamente desde 1999 hasta su muerte en marzo de 2013. El discurso del militar de carrera, simplemente no encajaba con los ideales de la democracia burguesa: propiedad estatal de los medios de producción, eliminar privilegios a empresas transnacionales, educación socialista y humanista…y un largo etcétera.

 La verdad que me da pena ajena escuchar comentarios o leer opiniones en las redes sociales en donde manifiestan su ignorancia sin rubor alguno y ponen en evidencia su analfabetismo funcional al tratar de opinar de lo que ignoran.Sin embargo y no obstante la manipulación informativa del duopolio Televisa. TvAzteca, con sus descerebrados y bien “ remunerados” lectores de desinformación, no impide que por otros medios de comunicación podamos ver las manifestaciones de dolor de gran parte del hermano pueblo venezolano ante el deceso de su Presidente.
El camino de Venezuela hacia el socialismo ha sido largo y doloroso, en Venezuela aún existe la pobreza, la marginación y la delincuencia organizada como en casi todos los países de Latinoamérica. Sin embargo, algunas políticas chavistas mejoraron aspectos educativos, de vivienda, de ingreso y, sobre todo, de soberanía nacional en términos de actividad productiva. Los resultados de estas decisiones probablemente tarden décadas en consolidarse pero es evidente el mensaje que Venezuela le dio al mundo: es posible tener un sistema económico diferente, al margen de las potencias; un sistema económico y social por y para los latinoamericanos.
Sin embargo, por la altanería del personaje y su desafío constante a los intereses de Estados Unidos y otras potencias occidentales, Chávez fue linchado mediáticamente día y noche por los medios hegemónicos; acusado de ser un dictador, un populista, un paternalista y hasta el diablo mismo. Todo esto, debería hacernos preguntar sobre las características de un mandatario emanado de un país supuestamente democrático como México (al menos con el visto bueno de Washington): Enrique Peña Nieto.
Peña Nieto, quien llegó al poder en medio del escándalo del despilfarro en la campaña electoral (algo que podríamos calificar de “populismo”), se ha dedicado a concentrar el poder en sí mismo desde que llegó a Los Pinos: la única diferencia es que sus intenciones benefician a los grandes capitales nacionales y extranjeros. El Pacto por México, no es más que una simulación de la clase política; que construye un bloque político para impulsar cualquier reforma que el poder ejecutivo desee, terminando así con la oposición política seria y sana.
La concentración de funciones en la Secretaría de Gobernación; de administración de la política nacional y de seguridad pública nos recuerda a los peores momentos de la dictadura perfecta del siglo pasado. El encarcelamiento de Gordillo puede interpretarse como una llamada de atención a todo aquél que no respalde al régimen: la paz de los sepulcros. Finalmente, la 21 asamblea del PRI acordó incorporar, formalmente, al presidente de la república en la comisión política permanente del partido. quitar los candados para autorizar, por la via del poder legislativo, el IVA  en medicinas y alimentos y, como colofon,legalizar la ya existente privatización de la "empresa de todos los mexicanos", PEMEX. La intención es clara: EPN quiere todo el poder posible para sí, con lo que pretende llevar al país por las sendas neoliberales prácticamente sin oposición alguna.
De esta forma, tenemos a un presidente con poder excesivo, sin oposición y que llegó al poder cuestionadamente: ¿no suena eso como a una dictadura?…no, lo de Chávez debe ser peor.


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