miércoles, 10 de septiembre de 2014

EL RETORNO A LA QUERENCIA... POR MARIANO ESPINOSA RAFFUL






En el recuento de lo que nos pueda quedar en la memoria que no divaga, con cada uno de los elementos de juicio, para atender lo que han sido los recientes cinco años de vida democrática en Campeche, tenemos que apelar no solo a la historia en los renuentes comparativos, sino en la realidad que nos golpea a diario.
La queja puede ser equipara a los retos no alcanzados, por las consabidas negaciones del infortunio, pero en la inmensa mayoría de los casos, han sido complacientes con los olvidos recurrentes, pequeños detalles que se magnifican por la crítica, sin espantos pretéritos.
Estamos ahora en una sociedad más participativa, menos voluble, más plural en los pensamientos en libertad, llamándoles a las cosas por su nombre propio, y señalando los errores de los funcionarios que podían dar más, haciendo más, pero se quedaron en el limbo de las inoperancias.
Nos queda más que claro que un equipo de trabajo tiene una buena mezcla de lealtad y confianza, la política es el arte de hacer saber lo que antes se soñó y ahora es creíble ante los ojos de una comunidad campechana dispareja en todos los sentidos.
Destacamos las cifras que a veces no nos dicen mucho, pero las atenciones han ido superando las desatenciones del pasado, porque cada quien gobierna con sus propios demonios, y se hace acompañar de sus claros y firmes objetivos, aún en las peores tempestades no se cambia el rumbo, la voluntad férrea se muestra en los recambios.
Campeche hemos sido testigos por más de cinco décadas que no es igual a Carmen, como no lo es a ninguno de los otros municipios, incluidos los más jóvenes de nuestro estado, que no logran alcanzar en algunos casos la mayoría de edad.
Así Escárcega, Candelaria y Calakmul son ejes de sinónimos de convergencias políticas diferentes, complicidades distintas, acuerdos oscuros, pero lejos del bien común que no acepta segundas oportunidades.
Nos cuesta mucho trabajo creer que podemos crecer en las necesidades, en lo voluntarioso quizá sumemos, pero restamos en la inclusión de sabernos parte de un Campeche alejado de querencias con sabor a lealtades expuestas, en lo complejo de los acompañamientos a la vista.
Fernando Ortega ha dado prioridad a la educación sí, a lo social más todavía, pero lo que no sabemos los campechanos de los once Campeches, tan acostumbrados a los dejar la plana a medias, es la sintonía con un equipo dispar a la vista, haciendo cada quien por cada cual, es decir, trabajando en lo individual y no sumando para Campeche, sino para el futuro incierto inmediato de cada uno de los que distan mucho de ser afortunados.
Nos queda más claro aún que la salud de los campechanos ha dado un giro importante, que no se ha sabido atender con la simple comunión con la sociedad, porque no damos pasos firmes hacia esos horizontes.
La infraestructura ha sido ampliada, tal vez de la manera que muchos imaginaban, pero quienes se atreven a ser críticos de este gobierno, solidario al inicio y ahora camino al progreso, no deben dejar escapar los números en lo escolar y en
materia de salud pública, ahí donde no se ve, está la atención por un Campeche imaginario en lo incluyente.
Las jornadas en los acompañamientos del COPLADECAM por diez de los once municipios, en sus cabeceras, ha sido un ejercicio de sumar más que esfuerzo por entender a la gente de a pie, esa que no es conformista, ni se pone límites.
Carmen al igual que Campeche y Champotón han crecido, esta realidad es innegable, está a la vista de todos, parroquianos y visitantes, turismo nacional e internacional, ese que demanda más servicios, pero nos falta imaginación y nos sobra talento, irrisorio no darnos cuenta.
Educación para el progreso, así como el crecimiento económico, y desde luego el desarrollo social y el bienestar de los campechanos nunca estuvo en crisis, porque se privilegió lo más importante, la gente.
Han sido las obras la calamidad más preocupante, en el equipaje de los últimos cinco años, reconocemos en el mandatario campechano más que eso, tenemos la certeza de los cumplimientos en los acuerdos notariados, ninguna duda invade el cielo de Campeche en este tema.
Hacer de ello un eco que nos sirva, un eco que logre impactar en el ánimo de un pueblo demandante de oportunidades es menester, más ahora que los vientos vienen de frente, y hasta donde sabemos no avisan.
En municipio de Carmen sigue siendo grande para Campeche, por todo lo que nos identifica, no solo el dinamismo de la gran diversidad en los orígenes de la población que lo habita, sino en la pujanza de su espíritu reformador e idealista.
Nuestro territorio es una muestra de la pluralidad en los pensamientos de cambios y recambios, de renovar no solo en el discurso la esperanza, sino brindarnos certidumbre en la paz social, en el despegue económico que no logramos ver, menos atrapar muchos campechanos de Carmen.
Un gobierno serio, responsable y moderno como el que ha encabezado Fernando Ortega para los campechanos, ha dado buenos dividendos en la atención a las comunidades, con acciones específicas que logran, de paso, aniquilar las dudas que se encaminaban a seguir almacenando sueños.
En la Isla, Ciudad del Carmen con todas sus letras, los rezagos siguen siendo parte del paisaje, porque quizá vemos lo suntuoso del camino, en el contexto de no mirar de reojo lo posible, lo deseable, lo elegible entre las mayorías que pueden atreverse a completar la plana.
Porque el municipio es inmenso en desigualdades de todo tipo, y las exigencias son de los foráneos que muy poco aportan al desarrollo de Carmen, desde el Consejo Coordinador Empresarial no existe un plan de insertar a Ciudad del Carmen en el crecimiento sostenido, le sucede como a la mayoría de los organismos, “trabajan” aislados, creen tener la verdad absoluta y se pierden siempre sin desierto.
Carmen puede verse mejor sin tantas cofradías de sentirse bendecido, sin tantos malabares en las suertes del paracaidismo, antes nadie defendió en contra de las invasiones a los mejores terrenos de la Isla, hoy gozamos de cinco años de paz en este tema, pero nos pasa de largo, ni se menciona, menos se comenta, suena raro.
Debemos sabernos parte del todo, ni más ni menos, en la igualdad de ser campechanos todos, sin menospreciar al prójimo, sumar en las distintas etapas de un desarrollo que se observa más claro, hagamos algo más que mirar.

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