
La explicación del empresario Joaquín
Vargas, dueño de la empresa donde prestaba sus servicios la periodista, fue de
lo más ruin toda vez que fue silenciada argumentando una razón de protocolo sin
importancia, más se tomó otra estrategia y terminó su relación laboral tras
atacarla de manera pública y sin previo aviso, lo que genera la sospecha que
fue para silenciarla y de esta forma, beneficiar a todos aquellos cuyos
intereses se veían afectados por la labor periodística de Carmen y sus
colaboradores.
Desde la cabina y a través de sus micrófonos,
nos enteramos de casos como el de los Pederastas en la Iglesia, en donde enfilo
las baterías contra el mismo poderosísimo Vaticano, dueño de la franquicia
mundial de Jesucristo, similares y conexos; Cuestionó la beatificación de Juan
Pablo II y puso el dedo en la llaga del caso Marcial Maciel.


Hoy por hoy, el poder mediático,
factico, más poderoso en el redondel nacional de la economía y la política,
Televisa, también fue objeto de una larga y permanente historia de golpes y su
cuestionamiento fundado y revelador detrás de las regulaciones en materia dee
Telecomunicaciones, ha herido susceptibilidades, afectado intereses económicos del
grupo Televisa y origino su salida del programa que conducía en W radio. Sin
embargo, el puntillazo final provino de su investigación sobre la llamada Casa
Blanca de la primera Dama. El caso tuvo y tiene resonancia Mundial y con su
despido, se ha vuelto viral y conocido por propios y extraños del acontecer político.
Carmen Aristegui es la periodista más
incómoda de la Plutocracia que gobierna y manda en el país: desde la Iglesia,
Presidentes, Gobernadores y empresarios no soportan su forma de hacer
periodismo de investigación y afecta sus intereses. Lo cierto es que fue el
dueño de la televisora de donde fue despedida ilegalmente, Joaquín Vargas,
quien cedió a las presiones y protegió sus intereses, corriendo a la
comunicadora incomoda. Lo que ha
desatado el descontento de los ciudadanos que están en contra de la censura y,
la solidaridad de periodistas e intelectuales de la talla de Denisse Dreeser,
Sergio Aguayo, Lorenzo Meyer, Kirén Miret, Enrique Galvan, Mardonio Carballo,
mismos que en un acto de solidaridad, terminaron sus relaciones con MVS en
protesta por el despido de Carmen Aristegui.
Por último, tal y como lo dijo Víctor
Trujillo en su programa “el mañanero”, donde personifica al payaso Brozo: “Si
alguien cree haber ganado este tercero, perdió y quien perdió, gano, porque esto
apenas está empezando…” La percepción generalizada es que quien fraguo este
ataque a la libre expresión es alguien muy poderoso, que está por encima de los
poderosos. Hasta ahí la reflexión.