sábado, 11 de febrero de 2012

Recuento de daños del PRIAN

El Partido Acción Nacional ya tiene virtual candidata presidencial; se definió el domingo pasado mediante un proceso sucio y pusilánime; sólo participaron alrededor de 400 mil panistas; la candidata será Josefina Vázquez Mota, por haber salido victoriosa en la elección interna; será la primera mujer, según algunos analistas, con posibilidades reales de ser Presidenta de la República.
Sin duda, la otrora coordinadora del blanquiazul en San Lázaro recibirá apoyo ilegal del Gobierno Federal; creo que volverá a haber injerencia del Ejecutivo en el proceso electoral; gran parte de los poderes fácticos buscará ofrecerle una mano para ganar el primero de julio; contará con el apoyo de algunos gobernadores, y de gran parte del sector católico y conservador de la sociedad mexicana.

Sin embargo, las probabilidades de triunfo de la diputada con licencia son, de acuerdo con la gran mayoría de las encuestas, pocas; su posicionamiento entre los números, de cara a los comicios federales, varía: algunas casas encuestadoras la colocan en segundo lugar, otras, en tercero. Pero todas lejos de Enrique Peña Nieto, el virtual candidato del Partido Revolucionario Institucional.
En mi opinión, ni Josefina Vázquez Mota ni el ex mandatario del estado de México deben ser el próximo presidente, o presidenta, de la República; porque ambos encarnan la continuidad de los regímenes que han permitido que florezca una plutocracia que ha impedido que el Estado mexicano descompense desigualdades, procure justicia y aporte para el bienestar del pueblo.

Además, tanto el priista como la panista, han demostrado ser figuras políticas frívolas, sin sustancia ética, intelectual y política; carente de autoridad moral para gobernar al país. Así como insensibles hacia los principales problemas que aquejan a las clases populares, por preocuparse más en servir a la oligarquía, fruto de la administración del padrino político del mexiquense, Carlos Salinas de Gortari.
En relación específica a Acción Nacional, por haber sido el gobierno que, en primer lugar, desperdició la primera oportunidad de democratizar al país; por haber sido el partido que bajo su gobierno se escapó el hombre más buscado del mundo; por haber dejado el poder en las manos de una mujer siniestra y sus hijos, personajes de lo más corrupto y grotesco; por haber permitido que la pobreza creciera; por haber iniciado una guerra que ha dejado hasta el momento 60 mil muertos; por tener a millones sumidos en el terror; por haber demostrado que los panistas no cuentan con sensibilidad política y han resultado unos incompetentes a la hora de gobernar, los mexicanos simplemente no debemos darles una tercera oportunidad. Punto.
Las razones por las cuales debemos impedir a toda costa el retorno del tricolor son más del triple que las que expongo para evitar que el PAN continúe en el poder; la razón, sencilla: 68 años más de malos gobiernos priistas, que de pésimas administraciones panistas.

Mientras tanto, en nuestro bello estado de Campeche, no obstante que el cordero de FECAL obtuvo mayoría de votos y existió apatía, desinterés y dejadez dentro de sus miembros activos y adherentes lo que genero un abstencionismo de casi el 70 %, los y las “chepinistas” se frotan las manos, se atribuyen a ellos el triunfo, se ven en cargos de gabinete motista-me refiero al segundo apellido de la virtual candidata, no a la hierba también conocida como cannabis-se atribuyen a ellos(a) el triunfo de su candidata y se olvidan de las descalificaciones previas y amagues hacia el otrora candidato oficial.

Todo es un carnaval en el que los que apoyaban a los derrotados, más inspirados por el afán de no salir de la ubre presupuestal, se dicen “chepinistas “ y en una falsa unidad, están prestos para librar la batalla del próximo primero de julio, repitiendo todas las artimañas del 2006, con la asesoría del mercenario de la mercadotecnia sucia, Antonio Solá  y demás jilguerillos que se vendan al mejor postor, en este caso, FECAL, sean estos de los medios de comunicación o de los otros partidos políticos que puedan hacer mella a la pretensión de que josefina llegue a la presidencia de la república. Mi voto ya está definido y solo votaría por ella si sus apellidos fueran Sierra Damián, mujer a la que conozco, admiro y amo. Lo demás, es pura algarabía de carnaval y pintadera, así que, amable lector, a prepáranos para la guerra de estiércol que se avecina.

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