sábado, 7 de febrero de 2015

MIRREYES CARMELITAS.. POR JESUS PADILLA

Si hay algo que reconocerle a la cultura popular mexicana, entre muchas cosas, es su aporte humorístico al abordar la brecha entre ricos y pobres en la cual regularmente estos últimos son objeto de risa, y que a la postre tuvo una gran acogida en el resto de Latinoamérica a lo largo del siglo XX. Tomemos, como ejemplos, las películas de Pedro Infante con “Ustedes los Ricos” y “Nosotros Los Pobres”. Asimismo, Cantinflas, quien en la mayoría de sus películas, encarnaba personajes jocosos de origen humilde; y qué decir de Chespirito y su Chavo del 8, donde El Chavo es un niño pobre sujeto a las burlas de los demás, en tanto que la animadversión  de Doña Florida hacia Don Ramón mediante sendas cachetadas nos recordaba la aparente diferencia de clases con un “no te juntes con esa chusma”. Mención de honor también merece la reina de las telenovelas, Thalía, y su trilogía de las Marías donde las tres casualmente eran mujeres pobres con un dialecto gracioso, pero que por cosas del destino se convierten en millonarias. 

Los “mirreyes” son una subcultura de chicos bronceados bien arreglados que exhiben accesorios de marca, están acompañados de lindas chicas denominadas “lobukis”, “Lobuki” es el término que utilizan los “mirrreyes” para llamar a las chicas que los acompañar en revens, antruki, fiestukis, es decir el desmadruki.Eternas  compañeras del mirrrey vestidas con putivestimenta comprada en el mercaduki, Milano, Lineas, Sarah, Walmart, Chedraui, etc.
Una lobuki nunca tiene frio, su vestimenta lo indica todo; además de contener una temperatura en sus cuerpos mas allá de los 37 grados por aquello  que al mirrrey se le ofrezca, es decir: ¡entrar en calor papawh!
 optan por tomar champagne de marca al cual le llaman “champú”, y tienen como máximo ídolo al cantante Luis Miguel. Otras características de los mirreyes es desabrocharse la camisa hasta la mitad del torax y portar un rosario de madera, y posar en las fotos haciendo un “duckface”, es decir, estirando los labios formando el pico de un pato. Su lugar de encuentro regularmente es un yate o en una lancha guatera, tomando el sol o en un club.
Para sumergirse en el mundo de los “mirreyes” hay que tener en cuenta el lenguaje que ellos utilizan. Además de los ya mencionados “champú” y “lobuki” (a la que ésta última también se le conoce como ‘lobster’), usan los sufijos “-irri” o “-uki” en algunas palabras como “Acapulquirri” cuando se refieren al puerto de Acapulco o a “nenuki”, se refieren a sus amigos como “papalord” o “papauw”, al Barcardi le apodan “bacacho”, y llaman a su mayordomo por nombre propio: Jaime. En las fotos del Mirrreybook, los mirreyes siempre salen abrazados entre sí, salen de compras en tiendas de lujo--regularmente en ciudades como Londres, París y Nueva York—o practican deportes considerados de clase alta como la equitación o el golf. Además de los mirreyes regulares, existen otros tres tipos más: El Mirrey cub (o cachorro en inglés), cuyas edades no superan los 14 años; el Mirrey outlet, que por intentar igualar al mirrey común carece de estilo; y el Mirrey Señorial, el cual suele pasar la barrera de los 40 años. 

En palabras de los creadores del Mirreybook, los mirreyes son personas a los que les odia por su hedonismo o se les ama al vivir sus vidas por cuenta ajena; o simplemente generan las risas de propios y extraños ya que, al repasar por las fotos de dicha página, sus extravagancias suelen rayan en el kitsch.
Claro que en nuestra comunidad también existen los mirreyes, generalmente son hijos o hijas de políticos, líderes sindicales, empresarios petroleros pero siendo honestos, no llegan más que a ser una caricatura de los verdaderos mirreyes. Imitan a los verdaderos y por mucho “aceite” que tiren, no dejan de ser unos payasitos, imitadores de aquellos, desde luego, en la subcultura mirrey, también existen las categorías.
No siendo más, solo resta hacer esta pregunta: ¿Usted cuenta con los requisitos para ser un mirrey o una lobuki? Si es así

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