

Una lobuki nunca tiene frio,
su vestimenta lo indica todo; además de contener una temperatura en sus cuerpos
mas allá de los 37 grados por aquello que al mirrrey se le ofrezca, es
decir: ¡entrar en calor papawh!
optan por tomar champagne de marca al cual le
llaman “champú”, y tienen como máximo ídolo al cantante Luis Miguel. Otras
características de los mirreyes es desabrocharse la camisa hasta la mitad del
torax y portar un rosario de madera, y posar en las fotos haciendo un
“duckface”, es decir, estirando los labios formando el pico de un pato. Su
lugar de encuentro regularmente es un yate o en una lancha guatera, tomando el
sol o en un club.
Para sumergirse en el mundo de los “mirreyes” hay
que tener en cuenta el lenguaje que ellos utilizan. Además de los ya
mencionados “champú” y “lobuki” (a la que ésta última también se le conoce como
‘lobster’), usan los sufijos “-irri” o “-uki” en algunas palabras como
“Acapulquirri” cuando se refieren al puerto de Acapulco o a “nenuki”, se
refieren a sus amigos como “papalord” o “papauw”, al Barcardi le apodan
“bacacho”, y llaman a su mayordomo por nombre propio: Jaime. En las fotos del
Mirrreybook, los mirreyes siempre salen abrazados entre sí, salen de compras en
tiendas de lujo--regularmente en ciudades como Londres, París y Nueva York—o
practican deportes considerados de clase alta como la equitación o el golf.
Además de los mirreyes regulares, existen otros tres tipos más: El Mirrey cub
(o cachorro en inglés), cuyas edades no superan los 14 años; el Mirrey outlet,
que por intentar igualar al mirrey común carece de estilo; y el Mirrey
Señorial, el cual suele pasar la barrera de los 40 años.
En palabras de los
creadores del Mirreybook, los mirreyes son personas a los que les odia por su
hedonismo o se les ama al vivir sus vidas por cuenta ajena; o simplemente
generan las risas de propios y extraños ya que, al repasar por las fotos de
dicha página, sus extravagancias suelen rayan en el kitsch.
Claro que en nuestra comunidad también
existen los mirreyes, generalmente son hijos o hijas de políticos, líderes
sindicales, empresarios petroleros pero siendo honestos, no llegan más que a
ser una caricatura de los verdaderos mirreyes. Imitan a los verdaderos y por
mucho “aceite” que tiren, no dejan de ser unos payasitos, imitadores de
aquellos, desde luego, en la subcultura mirrey, también existen las categorías.
No siendo más, solo resta
hacer esta pregunta: ¿Usted cuenta con los requisitos para ser un mirrey o una
lobuki? Si es así
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