STRIPERS, LA MODA PASIONAL EN CARMEN

Muchas Cubanas tomaron su estancia en
la Isla para darse a la graciosa huida a los Estados Unidos, principalmente,
Miami Florida, donde gracias a sus atributos físicos, lograron hacerse de
cierto prestigio en el mundo de la farándula, tal es el caso de Aylin Mujica,
la cual, durante su estancia en Carmen, mantuvo un tórrido romance con uno de
mis mejores amigos, quien ya pasó a mejor vida. Envidia de la buena. Imagínese
usted, muchos integrantes de esas delegaciones rompe-matrimonios, nunca habían probado
la carne y me refiero a la comestible, no a la que está usted pensando, por lo
que con astucia les sacaron lo que quisieron a los entonces pirrurris, hoy,
dignos integrantes del club de los pájaros caídos.
El caso es que las y los cubanos enloquecieron
las hormonas sexuales de casados, divorciados, solteros, viudos y homosexuales,
al igual que en el sexo femenino, damas
a quienes no les “cumplían” sus parejas conyugales y tiraban al monte, dicho
coloquialmente, dándole rienda suelta a los Dioses de la mitología Griega, Príapo, similares y conexos. Las familias pudientes empezaron a preocuparse al darse
cuenta que sus hijos o hijas estaban faltando al mandamiento Cristiano de la no
fornicación y al voto de fidelidad matrimonial, pero lo que más les afectaba era
que veían que los casorios de sus calenturientos retoños, zozobraban y se dirigían
al derrotero del divorcio, “oh my god”, lo que diría la suciedad, perdón, la
sociedad.

Hoy, y por ello el título de éste paseíllo,
vemos con asombro la proliferación de antros de Shows sexuales protagonizados
por estríper que no es otra cosa que una persona, generalmente, masculino, de
cuerpo musculoso que divierte al público, en su mayoría, mujeres que ya
rebasaron las 3 décadas, ejecutando bailes de connotación sexual mientras se
quita la ropa hasta quedar en el llamado hilo dental o en algunos casos, desnudo,
lo que genera que los fluidos vaginales surjan cual cataratas de Niagara y olviden el Sacramento del Matrimonio, dándole
rienda suelta a sus propensiones carnales.

Ignoramos si exista alguna regulación,
en virtud de que muchos de estos jóvenes son de origen extranjero y si Migración
tiene la autoridad para verificar la documentación que les permita ejercer su
oficio. Es preocupante también de que ya hay más de diez Tugurios que se
dedican a este tipo de entretenimientos, la mayoría de ellos, en lugares en
donde viven familias y, evidentemente cuentan con la complicidad de quienes
otorgan los permisos de horarios, ya que todos concluyen con el Kikiriki del gallo y ya de mañana.
Carmen se ha vuelto una ciudad Cosmopolita y nada nos debe asustar, allá aquellos que al entrar a su casa tienen que
hacerlo de lado porque no les entra las cornamentas. Pobres de aquellos
infantes que ven llegar a sus progenitoras alcoholizadas, con el rostro, cual
pareciera que se acaban de pelear con un payaso, la ropa desfachatada pero eso sí, plenas y llenas de placer
comprado. Hasta la próxima.
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