lunes, 26 de diciembre de 2011

El legado educativo del PRIAN

En la tierra que vio nacer al maestro de América, DON JUSTO SIERRA MENDEZ, las declaraciones del gobernador del estado de Campeche,  Fernando Ortega Bernés , en el sentido que de la partida presupuestal que se ejerce en la entidad , en materia educativa, el 97% se utiliza sólo para el pago de salarios de docentes y administrativos que laboran en el ámbito educativo y que sólo un 3% se destina a infraestructura, mobiliario, material didáctico, etc. Es verdaderamente preocupante porque si a ello se le agrega que muchos maestros, sobre todo de instrucción primaria, están comisionados o para explicar mejor, son “aviadores” que únicamente cobran un salario que no devengan , se podrá entonces explicar el porque el nivel académico tanto de docentes como de educandos del estado de Campeche es de los más bajos del País y esto dicho por la misma Secretaría de Educación Pública (SEP) , a  través de la prueba ENLACE, así como por organismos evaluadores como el Centro Nacional de Evaluación (CENEVAL).

El lastre educativo de Elba Esther Gordillo

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) cuya líder vitalicia es la “profesora” Elba Esther Gordillo representa una joroba que impide el crecimiento educativo de nuestro País y por ende, el desarrollo en todos los ámbitos, sin que las autoridades federales demuestren interés en sanear dicho sindicato y lograr la revolución educativa que tanta falta le hace a México y a sus nuevas generaciones. Decía Confucio que “donde hay educación no hay distinción de clases sociales”, nada  mas alejado el día de hoy en nuestro País. Todo gobernante o líder que se respete, debe demostrar en los hechos su interés por fomentar la educación a sus gobernados. Por abatir el analfabetismo, por impulsar en la niñez y en la juventud un deseo de superación  por medio de la educación, por canalizar mayores  recursos para estudios de postgrados, especialidades, maestrías, etc.


Universidades Privadas... las privilegiadas.

Nuestro País presenta complicados sistemas educativos a nivel nacional, estatal y municipal. Además, se cuenta con una doble red de organizaciones: la educación pública, manejada por el estado, y la educación privada. Ésta,  a su vez,  tiene un binomio: la que es manejada por empresarios de la educación locales o regionales, y la de instituciones que tienen vasto  poder económico, religioso y social, ejemplos de lo anterior: el TEC de Monterrey, Universidad Iberoamericana, la Anáhuac, la Sallé, por citar algunas. Y supuestamente  el menú de opciones educativas para la juventud mexicana es amplio, tanto en la extensa gama de colegios particulares como en las mal  llamadas escuelas de gobierno. Es curioso como la mayoría de los mexicanos no nos damos cuenta que la expresión “escuela de gobierno” es impropia. Debería decirse “escuela pública”. Público significa “del pueblo” o “para el pueblo”.


Etimología de educación

La palabra educar proviene de dos raíces latinas: e o ex, que significa ir hacia fuera, salir; y duc, duct, de donde derivan pro-ducir, con-ducir, pro-ducto, via-ducto, su significado original es “hacer salir”. Aplicada a la escuela y los maestros, se refiere a la labor de hacer aflorar  las potencialidades de los educandos. En nuestro sistema  educativo actual, el concepto está distorsionado toda vez que lejos de “hacer salir”, lo que los maestros hacen es meter contenidos con la finalidad de trasmitir e inculcar, contenidos muchas veces sesgados o a  modo  de los intereses del grupo gobernante en turno.

En general, los mexicanos no vamos a la escuela a que afloren nuestras potencialidades, sino a ser llenados de información y a ser domesticados y prejuiciados. La elite  política y económica de nuestro País utilizan a la educación de instrumento para que no se formen ciudadanos con personalidad bien definida: libres, creativos, emprendedores y difíciles de manipular. Los profesores imponen no dialogan y eso da como resultado, generaciones de egresados mediocres, desempleados, cuyos sueños e ilusiones se ven frustrados  y no les queda de otra que adaptarse a una sociedad con tantas deficiencias como las nuestras. Es pertinente mencionar que existen también muchos maestros que se actualizan y toman cursos de capacitación, asimilan los principios de una nueva cultura de creatividad, entienden el desajuste y el engaño, concientizan a los jóvenes de la necesidad de cambiar pero, se topan frente a una muralla de inercias de interés para mantener el statu quo.


Estado laico

Por otra parte, se vive aún en un sistema de castas lleno de atavismos. Una sociedad de jerarquías y discriminaciones, mismo que se reflejan principalmente en escuelas de órdenes religiosas y sin particularizar toda vez que un servidor curso sus estudios primarios y de nivel medio superior en instituciones educativas de este tipo, la realidad es que la retórica de la “educación cristiana” disimula la prosaica realidad, los ricos muy ricos y hasta la clase media, cada vez mas disminuida, quieren una educación elitista para sus hijos. El criterio que aplican no es que ellos o sus familias sean muy religiosos y mucho menos prediquen con el ejemplo, el motivo real es clasista y económico.






TEC de Monterrey, paradoja educativa.

Se dan paradojas: una institución no religiosa, elitista, el TEC de Monterrey, tiene como misión “formar personas comprometidas con el desarrollo de su comunidad para mejorarla en lo social, en lo económico y en lo político…” Cabe señalar que es la institución privada del país que más becas económicas y oportunidades educativas brindan a estudiantes de excelencia académica pero de bajos recursos.

Para finalizar, en Campeche hay fundaciones u organismos como la “Pablo García”, la “Ortiz Ávila” que otorgan becas a jóvenes campechanos con deseos de superación pero, sus requisitos son tan engorrosos que dificultan y desalientan en muchas ocasiones y talentos son desperdiciados. Talentos tan necesarios para contribuir a un Campeche más justo y solidario y éste sólo lo podrá ser por la vía de la educación. Lo demás, es lo de menos.

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