lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Revolución o guerra civil mexicana?

El pasado 20 de noviembre los tres niveles de gobierno destinaron recursos económicos y humanos en celebrar lo que desde en la escuela nos han engañado haciéndonos creer que ocurrió una revolución en nuestro País. Con el paso de los años y con argumentos de historiadores y especialistas en el tema he llegado a la conclusión que lo que ocurrió fue una revuelta civil que arrojó, según datos oficiales, más de un millón de muertos sin que hasta de hoy se tengan resultados que beneficien a México. Revolución la francesa, la rusa, la de Nicaragua y hasta la de Cuba que lamentablemente  se convirtió en una dictadura.

Sufragio efectivo, no reelección... y luego?

La historia oficial nos presenta una lucha de los mexicanos de clases populares contra intereses ilegítimos, concretamente, los de Porfirio Díaz y el grupo de aristócratas que detentaban el poder económico, político y social de nuestro País. Cabe la pregunta entonces: ¿cual lucha, la de Francisco I. Madero? Quien era un rico terrateniente que se oponía a la reelección del dictador Díaz y escribe desde Estados Unidos “El plan de San Luis”, convocando al pueblo a tomar las armas el 20 de noviembre de 1910, logra meses después, que Porfirio Díaz huya del País (en el barco ipiranga con destino a París, Francia, donde fallece y aún permanecen sus restos) y luego no supo qué hacer. Los únicos fines de Madero al levantarse en armas fueron de tipo político, pensó que un cambio de gobierno era suficiente para cambiar y mejorar al país; tan ingenuo fue que pretendió gobernar con las mismas leyes, el mismo ejército y hasta con los mismos hombres con que había gobernado Díaz. Cualquier semejanza con Fox no es ninguna coincidencia, es la misma minusvalía mental política.

El inicio de la anarquía.

Francisco Villa y Emiliano Zapata. Figuras que si representaban al pueblo y que en un principio apoyaron a Madero, ante su inseguridad para gobernar y realizar los cambios sociales, agraristas y políticos que habían abanderado la lucha civil, le dan la espalda y se convierten en enemigos, convulsionando aún más al País,  lo que es aprovechado por nuestros vecinos del norte y el 23 de febrero de 1913, Victoriano Huerta con el apoyo de los Estados Unidos da un golpe de estado y ordena el asesinato de Madero y Pino Suarez.
La guerra civil se desata en el País y los lideres más relevantes, Zapata, Villa, Obregón, Carranza,  se unifican para acabar con el espurio gobierno del chacal Huerta y su ejército porfirista al que derrotan  y se reúnen en Aguascalientes, nombran  de presidente provisional del País a Eulalio Gutiérrez, mismo que desconocen y se arma de nuevo lo que fue conocido como “la bola”, todos contra todos, es decir, la anarquía. De ahí se dan una serie de traiciones y asesinatos que trajo como resultado: nuevos hombres y nombres en el poder pero con mañas y ambiciones malsanas corregidas y aumentadas.

La guerra de las traiciones.

No podemos omitir el dato de las traiciones y asesinatos: a Madero lo ejecuta Huerta, quien era su ministro de guerra y jefe de su estado mayor presidencial; a Emiliano Zapata, en la hacienda de la Chinameca, el general Guajardo lo asesina a traición siguiendo órdenes de Venustiano Carranza; a Carranza, en Tlazcalantongo, Puebla, en una cabaña rústica, lo acribillan a balazos soldados federalistas por ordenes de Álvaro Obregón; a Obregón,  en el restaurante la bombilla lo ejecuta un joven católico de nombre José de León Toral quien con una pistola de diez balas dispara sólo cinco y lo extraño es que en la autopsia oficial, al cadáver de Obregón se le encontraron trece orificios de bala, diez de entrada y tres de salida y, por si faltara algo más raro, de dos diferentes calibres las balas. León Toral es sentenciado al paredón y la vox populi de la época señala a Plutarco Elías Calles como el autor intelectual del asesinato. Quien a hierro mata, a hierro muere. A Obregón también se le atribuyen, con datos fidedignos, las matanzas de Francisco Villa y acompañantes; la masacre de Huizilac, Morelos en donde dan muerte al general Francisco R. Serrano y simpatizantes, por citar los más relevantes.

¿100 años de qué?

En la mal llamada revolución mexicana se enfrentaron los pobres contra pobres, fueron utilizados como carne de cañón para imponer proyectos políticos y económicos. No se solucionó la injusticia social, siguió habiendo ricos y poderosos frente a pobres y necesitados y además, a éstos los engañaron haciéndoles creer que ya habían realizado su revolución. Por otra parte, se podría decir que lo único rescatable fue el gobierno de Lázaro Cárdenas quien intentó con la reforma agraria, un justo reparto de la tierra, dotando a campesinos una parcela que le proporcionara la posibilidad de subsistir decorosamente, hecho que fracasó gracias a la corrupción de los gobernantes post revolucionarios quienes se aprovecharon de la ignorancia del campesinado.

Lamentablemente en la actualidad, las autoridades pretendiendo ocultar la descomposición social que vive nuestro País, aprovecha la efeméride del centenario y el 20 de noviembre se convierte en un desfile de burócratas y estudiantes vestidos de deportistas. Mi pregunta, amable lector ¿sirven de algo el despilfarro económico y la parafernalia a los mexicanos más jodidos?



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