viernes, 16 de diciembre de 2011

El enmascarado de plata

No obstante que han pasado ya casi 27 años de tu trágica desaparición física del encordado de la vida, tu figura, enmascarado de plata, sigue vigente y en tu México querido, se requiere de un héroe como lo fuiste tú, que lo mismo luchaste contra las momias, los zombis (y no me refiero a la actual mayoría de tus paisanos), las mujeres lobas, las vampiro, esas que mostraron su dorso desnudo y que ahora tu heredero nos impide ver con su veto y prohibición de exhibir la película, bueno, hay que comprenderlo, con el argumento de “ cuidar tu imagen” , el cuida los chelines que tu emblemática figura le dio y que servirá para que los frijoles y la tortilla lleguen por varias generaciones a tus descendientes. Como olvidar también aquella joya de la cinematografía universal que se llamo, santo contra capulina, quien por cierto, ídolo mío, quien ya está contigo y va por la revancha.

Oh!!! Enmascarado de plata, que falta le haces a nuestro país. Avoco tu recuerdo en todo momento al conocer, día a día, como aumenta el número de muertos en esa lucha encarnizada que Felipe calderón denomino en un principio “la guerra contra el crimen” y luego matizo el titulo por otro menos belicoso y más taquillero. Caray, seguro estoy que ni para los mandados te hubieran servido los carteles, asociaciones, grupos, similares y conexos, que tiene asolado a la población de toda la geografía nacional. Tu, que con mas herramientas que tu destreza física le ganaste la batalla a los marcianos, al cerebro diabólico,- y no me refiero a Carlos salinas- a la hija de frankenstein – que tampoco es la líder vitalicia de los maestros- y a las mismísimas momias de Guanajuato, que nada tienen que ver con Vicente  y Martita, hoy en día, aplicándole la quebradora hubieras limpiado la casa de tantos malosos que nos tienen con el Jesús en la boca todos los días.

Disculpa si trato de elevar mi autoestima pero aprovecho para recordarte y a la vez, reprocharte, aquella ya lejana ocasión en que durante unas horas estuviste en la casa de la 35. Recuerdo muy bien que a mis escasos cinco años, de la mano de mi padre te fuimos a recibir al atracadero de la panga, cuya periferia se encontraba atiborrada de tus seguidores, quienes querían ser testigos de esa fecha histórica para la isla del Carmen, en que te enfrentarías a tu cliente favorito y a quien despojaste de su máscara en inmortal duelo, el Black shadow; subiste al automóvil, marca opel , del año, de amarillo color y acompañado de tu apoderado, confidente y amigo, Carlitos, nos saludaste nos dirigimos a la entonces única estación de radio para que el pueblo del Carmen te escuchara y verificara tu  llegada a estas tierras que eran de arena blanca y nido de olas, hoy, a mi pesar, de hoyancos, lodo y con pigmentaciones de asfalto.

Aprovecho para comentarte que mis ojos, en aquel entonces, diáfanos y redondos, a punto estuvieron de salirse de sus orbitas al constatar que mi ídolo, mi héroe, el personaje de las películas del momento, había estrechado mi mano, revoloteado  mi cabello y me había saludado por mi nombre, que momento tan inmortal. Te confieso que ahora me avergüenzo las ocasiones en que estreche la mano de salinas, de la Madrid y calderón, tres malosos que corrieron la fortuna de tu ausencia física cuando gobernaron y dos de ellos, aun gobiernan al país. por mas gel antibacterial que me he aplicado, aun me queda la sensación de suciedad en las palmas de mis manos, por cierto, acoto, que el flagelo de la influenza , ni para el arranque te hubiera servido, tu a todos y contra todo luchaste y siempre saliste victorioso, pero, continuando con el relato particular, después de estar en la X E I T, el siguiente destino fue la casa paterna, en la cual, a las afueras, también había una multitud esperándote, ahí te diste una ducha, tomaste un Milo con dos huevos y te enfundaste con tu emblemático avió de superhéroe y de ahí, a lo tuyo, a los encordados , a demostrar el porqué eras el número uno, el ídolo de las multitudes, el terror de los malignos.

La muchedumbre vociferaba desenfrenada el  grito de guerra, de admiración y de excitación. SANTO, SANTO, SANTO, la cancha revolución estaba  llena de bote en bote y largas filas habían para tratar de ingresar a ese recinto, que tenía poco tiempo de estrenar su techado, y muchos se quedaron con las ganas de verte aplicar tu llave característica, la de a caballo, con la que a tanto rudo venciste y que fue un distintivo en tu personaje; saltaste desde la tercera cuerda, aplicaste todas tus habilidades en el pancracio y una vez más derrotaste a quien fue tu pargo(expresión local) en tu vida luchistica.

Al concluir el combate y pretender abandonar el recinto, casi fue una proeza salir ante tanto admirador que te quería tocar, saludar, llevarse de ti un autógrafo o una foto y sin cambiarte volvimos al atracadero de la panga, te despediste de nosotros , le regalaste a mi padre una máscara profesional que como un autentico tesoro guardo mi padre y con lagrimas en los ojos te dije adiós  al verte partir en el viejo chalan hacia el zacatal, sitio en donde habías dejado tu descapotado automóvil y, ahora viene el reproche, resulta que la máscara me la puso  mi progenitor con la recomendación de cuidarla como si fueran la niña de mis ojos, expresión que no entendí y en mi inconsciencia, la corte para hacerla antifaz, lo que genero un soberano  enojo aderezado con su respectiva y generosa tunda de cintaranazos bien ganados.

Hoy, mi inolvidable enmascarado de plata, el país te requiere para que nos ayudes combatir los nuevos flagelos que azotan a tu gente, el dólar cada día está más caro, la pobreza se ha incrementado desproporcionalmente, existe una elite de malhechores o mafias del poder, que cobijados en agrupaciones electorales, supuestos poderes, fueros constitucionales, nominas gubernamentales , feudos geográficos, nichos eclesiásticos, poderes facticos o televisivos, sindicatos charros, partidos políticos, etc. Etc. Están empecinados en acabar con tu México lindo y querido y no tenemos a nadie que nos proteja y defienda de ellos, tu hijo, mercantilizado por obviedad, ante el veto de los canales de las estrellas y ante la figura de John cina y demás de la W, va desdibujando tu nombre y tu leyenda ante el dolor de quienes fuimos tus fieles seguidores.

Te necesitamos Santo, sobre todo, ahora que se aproxima el año electoral y la partidocracia, pitufos, dinosaurios e izquierdistas de lengua se van a dar con todo y de paso, acabaran con las arcas públicas y con la poca dignidad que nos identifico en un tiempo y que ahora, mermada por la apatía general, existe la posibilidad que salinas y Azcárraga nos impongan candidato bisoño con todo y su gaviota. P.D.  si puedes, tráete también al blue demon y demás gladiadores de tu estirpe, porque, sin ánimo de ofenderte, la cosa esta cabrona y me entran las dudas que solo vayas a poder con el paquete. Atte. Chuchin.

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