Reza el adagio que en política no
entras, te meten y no sales te sacan. También es un hecho la cuestión del
tiempo de permanencia; al momento de ingresar a una administración pública, sea
esta Municipal, Estatal o Federal, se debe de tener la plena certeza que el
periodo de duración tendrá un final, a menos que sean discípulos modernos
del Duque de Otranto, José Fouche y sepan brincar en el trapecio de la política
Sexenio tras Sexenio y lo mismo sirva para Portero, Defensa, Medio o Delantero,
metafóricamente hablando y el más claro ejemplo que me llega a la mente es el del oriundo de
la Isla, Ricardo Ocampo Fernández, quien surgió del Despacho Jurídico del
tristemente célebre , Cruz Manuel Alfaro Isaac, en el año de 1991 y, hasta la
fecha, no ha dejado de estar en cargos relevantes en la Administración Estatal
y el Poder Legislativo. Quizás permanezca, aunque él y sus fieles esbirros,
operaron a favor del Senador Raúl Pozos Lanz. La verdad es que en los
vericuetos de la política, surgen cosas tan extrañas que los que estamos en
Gayola, no entendemos. Lo que queda claro, es que alguna virtud debe tener
Ocampo Fernández y por eso ha permanecido tanto tiempo.
Siguiendo con el tema, quien recibe su nombramiento tiene que estar consiente que es efímero y debe tener
preparada su renuncia para cuando se la pidan, ya sea por incapacidad o finalización
del periodo administrativo; aquel que no lo entienda así, definitivamente no
sirve ni es su lugar el servicio público o la política, que aunque se parecen y
van de la mano, son dos cosas distintas y más, existiendo el Servicio Civil de
Carrera que tanta falta hace, se legisle y aplique en su totalidad ya que de
esta forma disminuirían los trapecistas, aquellos que en un tiempo están en algún
cargo y posterior los mandan a otro, diametralmente distinto, aunque no sepan
nada de ninguno de los dos. El cuatismo, la cuota de poder para él o su grupo,
la complicidad, vaya usted a saber pero ejemplos abundan a discreción tal
Endemia del Chikungunya , del cual, por cierto, uno de mis hijos ya pasó a formar
parte de las estadísticas sin que las irresponsables autoridades incompetentes
lo acepten ni hagan nada para informar a la comunidad y evitar su proliferación
y el deceso de decenas de paisanos. Que poca madre.
Dicen los que dicen que saben del
tema, que la política es la droga más adictiva que existe y es probable, pero
tengo mi hipótesis de lo mismo. Creo que es el estar fuera de la nómina, el de
vivir en el error, frase atribuida a Gonzalo N. Santos, Cacique de San Luis Potosí
en el México Posrevolucionario, lo que más daño hace económica y
emocionalmente. Se acaban los privilegios, las canonjías; los amigos desaparecen
y hasta te desconocen; surgen los enemigos, que estos si son de verdad y te
cierran cualquier posibilidad de volver a lo de antes.
De igual forma, te vuelven a llamar
por tu apodo y ya no por el otro mote, el de Señor Licenciado, aunque nunca
terminaste la primaria. Los lugares privilegiados en los espectáculos, sean
estos artísticos o políticos, dejan de estar. Eres borrado de las listas de
invitaciones a reuniones de cualquier índole y de Deidad, regresas a ser un
Simple Mortal y, en la mayoría de los casos, apestado y boletinado.
Claro que si fuiste provisorio o de los
que cocotearon al mudo del Erario Público a diestra y siniestra, pues te la
llevas más tranquila, disfrutando cínicamente del dinero mal habido y gozando de
seguir en el grupo social al que antes pertenecías, aunque te despedacen las
lenguas viperinas que antes te adulaban y ahora te saludan como si nada. Es
real que vivimos en una sociedad en que tanto tienes, tanto vales, sin importar
que no tengas dos dedos de frente. Ay, Este México tan disímbolo e incongruente.
Mientras tanto, aquel que no está
mentalizado que ya se acabó sus días de vino
y de rosas y que están a días de recoger las varas, el golpe será mayor o la
nube desde que se está cayendo, más alta. Ni modo, a regresar a lo de antes, es
decir, a la triste realidad. Hasta la próxima.



muchas gracias lic. por compartir y reflexionar la realidad política de nuestro entorno.
ResponderEliminar